Tu primera finca de olivos

Tener olivos no es tener un jardín; es tener una fábrica de aceite viva. Los árboles no entienden de fines de semana, pero si haces estas cuatro cosas bien, el campo te lo devolverá con creces.

1. No entres con la sierra en la mano

El error número uno del novato es querer «limpiar» la finca para que parezca un parque. La poda es una cirugía. Si cortas ramas de más, el árbol entrará en estado de shock y no te dará aceitunas en dos años.

Consejo: Este primer año, limítate a quitar los «chupones» (esas varas verdes que salen rectas desde la base del tronco o de las ramas principales). Roban energía y no dan fruto.

2. El «médico» del campo: El análisis.

No eches abono porque te lo diga el vecino. Cada suelo es un mundo.
Qué hacer:  Ve a una cooperativa cercana y pide un  análisis de suelo. Te dirán exactamente qué «comida» necesita tu tierra. Ahorrarás dinero al no comprar fertilizantes innecesarios.

3. El calendario básico (Las 4 estaciones)

Primavera (El despertar): Es cuando el olivo florece. Hay que vigilar que no le ataquen bichos. Si ves las hojas con manchas o telarañas, llama a un técnico.
Verano (El calor): Si tienes riego, asegúrate de que el agua llegue a la raíz. Si es de secano, intenta que no haya mucha hierba alrededor del tronco, porque le robará el agua al árbol.
Otoño (La preparación): Hay que alisar el suelo debajo del árbol (hacer el «ruedo»). Quita piedras y malas hierbas para que, cuando caiga la aceituna, sea fácil recogerla.
Invierno (La recogida):  No esperes a que la aceituna esté negra y arrugada. El mejor aceite (el más caro y sano) sale de la aceituna cuando aún está cambiando de verde a morado.

4. Hazte «amigo» de la Cooperativa local

No intentes hacer la guerra por tu cuenta. Ve al pueblo, pregunta dónde está la cooperativa y preséntate.
* Ellos tienen técnicos que visitan fincas.
* Te dirán qué productos están permitidos (la ley es muy estricta con los pesticidas).
* Te facilitarán el transporte y la venta de tu cosecha.

Publicaciones Similares